No todos los encargos empiezan en el mismo lugar. A veces el punto de partida es una marca que necesita actualizarse; otras, una publicación extensa, una presentación comercial, una campaña, un evento o un conjunto de materiales que perdió coherencia. Por eso cada proyecto se define según su necesidad real: puede requerir una pieza puntual, una familia de piezas o un sistema visual completo.
Antes de diseñar, buscamos entender el contexto: qué se necesita comunicar, a quién, en qué soportes y con qué nivel de continuidad. A partir de ese diagnóstico, definimos criterios visuales, desarrollamos las piezas necesarias y cuidamos que el resultado sea claro, consistente y aplicable en el uso real.